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Con el tiempo.

1 - Que su ataúd fuese llevado en hombros y transportado por los mejores médicos de la época.
2 - Que los tesoros que había conquistado (plata, oro, piedras preciosas), fueran esparcidos por el camino hasta su tumba, y...
3 - Que sus manos quedaran balanceándose en el aire, fuera del ataúd, y a la vista de todos.

*Uno de sus generales, asombrado por tan insólitos deseos, le preguntó a Alejandro cuáles eran sus razones.*

*Alejandro le explicó:*

1 - Quiero que los más eminentes médicos carguen mi ataúd para así mostrar que ellos NO tienen, ante la muerte, el poder de curar.

2 - Quiero que el suelo sea cubierto por mis tesoros para que todos puedan ver que los bienes materiales aquí conquistados, aquí permanecen.

3 - Quiero que mis manos se balanceen al viento, para que las personas puedan ver que vinimos con las manos vacías, y con las manos vacías partimos, cuando se nos termina el más valioso tesoro que es el tiempo.

Al morir nada material te llevas, aunque creo que las buenas acciones son una especie de cheques de viajero.

"*EL TIEMPO"* es el tesoro más valioso que tenemos porque *ES *limitado. Podemos producir más dinero, pero no más tiempo. Cuando le dedicamos tiempo a una persona, le estamos entregando una porción de nuestra vida que nunca podremos recuperar, nuestro tiempo es nuestra vida. *EL MEJOR REGALO *que le puedes dar a alguien es tu tiempo y *SIEMPRE* se le regala a la familia o a un buen amigo.

Esto sucede mientras se nos va la vida...



Cortesía: Word Clock

El tipo Rojo Rojito

Idiota no es cualquiera Sr. Director:
Se necesita vocación y entrenamiento. Sea cual sea el empaque. Porque hay varias clases de idiotas: los invisibles y los que encandilan.Los inoloros y los que apestan. Los insípidos y los que empalagan. Hay idiotas con toga e idiotas con botas. Hay idiotas de reciente cosecha y los hay añejados. Hay idiotas por conveniencia y hay idiotas por convicción. Todo idiota, sin embargo, tiene su equipamiento básico: una serie de rasgos peculiares que lo definen y lo separan del resto de la especie, el idiota típico, por ejemplo, no distingue colores ni matices. Ve el mundo en blanco y negro. Alimenta su discurso con dicotomías. Pobres y ricos. Patriotas y lacayos del imperio. Buenos y malos. Capitalismo y socialismo. Bush y el otro. El idiota practica el autoengaño. Cree que maneja a los demás... y los demás lo usan. Lo ponen, verbigracia, a dar insultos a un gringo en tierra ajena, mientras el anfitrión voltea su estrabismo para desentenderse. O algún analfabeto presidente, embutido en un poncho, le organiza un acto de adulación para vaciarle la bolsa mientras habla. El idiota no sabe lo que dice. Usa la lengua pero no el cerebro. Le rinde culto a la consigna. Llama a formar 'uno, dos, tres Vietnam', sin recordar el sufrimiento que un solo Vietnam le causó al mundo. O grita a todo gañote 'Patria, socialismo o muerte', como opciones alternativas de futuro. Como una amenaza enarbolada a los cuatro vientos, que deja sin espacio a quienes creen en la humanidad, la libertad y la vida. El idiota no sabe sacar cuentas. Se mira en el espejo y grita '¡Somos dos!'. El idiota, en efecto, asocia a su país con tres países pobres y pequeños... y cree que el imperio está temblando. Venezuela, Cuba, Bolivia y Nicaragua se embarcaron en esa aventurilla que es ALBA. Unidos suman unos 50 millones de habitantes. La mitad de los que tiene México. La cuarta parte de los de Brasil. La sexta parte de la población del imperio. Bush no se ha dado ni cuenta de que el ALBA respira. El idiota no sabe que los demás lo ven. Persigue al hombre de su vida (sino existiera Bush lo inventaría) por toda América Latina, y luego dice que aquél lo anda buscando. Monta un show de bostezos y de insultos en un pequeño estadio de un barrio bonaerense y luego va a dormir en el Sheraton hotel. Prédica y conducta por distintos rumbos. El idiota no tiene identidad política. En Argentina se proclamó hijo de Bolívar, de San Martín, de Tupac Amaru, del Ché Guevara y de Perón. Cuando visita Cuba es hijo de Martí. En Nicaragua es hijo de Sandino. En Perú, de Velasco. En la China, de Mao. Esa mezcla de padres tan disímiles tal vez sea responsable del desorden ideológico que el pobre idiota carga entre verruga y ceja. El idiota prefiere lo parejo. Le tiene miedo a la diversidad. Por eso quiere un partido único donde todos complazcan sus caprichos. Y un pensamiento único que evite la comezón de la disidencia. Y un líder único y eterno, cuyo dedo decida el rumbo el país. El idiota no asume responsabilidades. La culpa es siempre de otro. Del neoliberalismo. Del imperialismo. De la oligarquía. De los medios de comunicación. De sus ministros, incluso. Es un experto en el arte de lavarse las manos. El idiota se cree grande porque hay otros idiotas que lo aplauden. El idiota se cree tigre de acero. El idiota no sabe que el acero también se derrite.

No todo es malo, nuevo Mozart!


Nuevo MOZART


Jay Greenberg


El mayor genio musical de los últimos 200 años


Bluejay a los 12 años en Connecticut, después de que orquesta tocó su pieza "The Storm".


Es un adolescente americano de 14 años. Firmas sus obras con el seudónimo "Bluejay".


A los 13 años ya había escrito 5 sinfonías.


A los 2 a ños comenzó a componer, diseñó un violoncelo y le pedíó a sus padres que le comprasen uno.


En la escuela se pasaba escribiendo partituras en la clase sin prestar atenci ó n a las materias. Sus padres fueron llamados con urgencia, varias veces, debido al comportamiento "problem ático" de la criatura.


A los 10 a ños entró a uno de los m ás consagrados conservatorios de m úsica, el Julliard.


A los 12 a ños su obra "The Storm" fue tocada por la Sinf ónica New Haven en Connecticut.


Escribíó cada nota para todos los instrumentos en pocas horas.


Ahora hizo un contrato con la Sony y la Orquesta Sinf ónica de Londres acaba de grabar su 5º Sinfon í a. Y fue entonces cuando Jay oyó por primera vez su sinfon ía. Comenzó a escribirla un d ía, en la sala 301 de la escuela, aburrido con la clase de historia, mientras miraba "ausente" un mapa en la pared del frente.


La obra tiene 190 p áginas y Jay estuvo en el estudio s ólo para ver si las notas eran tocadas tal como él lo hab ía imaginado.


Su padre es un profesor y su madre una pintora. Su hermano menor (10 a ños) no es un genio.



El compositor Sam Zyman, en entrevista, dijo:



"Estamos hablando de un prodigio a nivel de los mayores prodigios de la historia en el área de la composici ó n, como Mozart, Mendelssohn y Saint-Saëns. Si Jay aquí ahora, mientras hablamos, podr ía componer una sonata para piano en 25 minutos, delante nuestro y ser í a una gran obra musical.


Es un fen ómeno raro. Para componer es preciso saber las notas de cada instrumento, el ritmo, las entradas, etc. C ómo componer para arpa y oboe? Tener la certeza de que no es para tocar el piano, etc. Es preciso dominar centenas de millares de bits de informaci ón para lograr una pieza musical."


Jay Greenberg, observa la Orquesta Sinf ónica de Londres grabando su 5º Sinfon ía.


Entrevistado, Jay dijo:


- "No sé de donde viene la m úsica, pero viene completamente escrita, como siendo tocada por una orquesta en la cabeza. Cada instrumento viene por sí mismo, como si ellos necesitaran hacerlo. Es como si mi subconsciente diese órdenes con la velocidad de la luz. La oigo (a obra) tal cual es, como si alguien ya la hubiese escrito."


El o ído de Jay es mucho m ás sensible que el de las personas normales. El se tiene que tapar los o ídos para no ser perturbado por los ruidos de la ciudad, que son para él mucho m ás altos que para nosotros, pero no logra desligar el sonido de la m ú sica en su cabeza. . Fue determinado que su cabeza "tiene varios canales" y él "oye" varias composiciones en simult á neo.


-"Mi cerebro consigue controlar dos o tres m úsicas diferentes al mismo tiempo, en simult áneo con el canal de la vida de todos los d ías y todo el resto." dijo Jay.


Escribe sin tachaduras, no relee lo que escribe porque sale todo bien de entrada. Dice que no precisa ningún instrumento, le basta con su mente.


Le gusta andar cuando está inspirado, pues va trotando lo que oye, camina al ritmo de la m ú sica y hasta va "dirigiendo la orquesta."


Pelley, un periodista que lo entrevistó dijo que fue la entrevista más misteriosa que hizo hasta hoy, pues cuando Jay hablaba en sus ojos se veía que estaba oyendo una docena de canales.


Al final de la entrevista para "60 Minutos" el equipo de televisión percibió que ya estaba aburrido.


-"Qué te haría feliz?" - pregunta el periodista Pelley


-"Buena pregunta. Quién es capaz de definir realmente la felicidad?" - responde Jay


A muchos compositores les lleva la vida entera el escribir no más de cinco sinfonías.


Jay escribió su 5º a los 13 a ños.


En cuanto la orquesta de Londres tocó la pieza final de su obra, Jay sacó un papel y se puso a escribir otra.

Cual será la diferencia?

Será genética? existencial? burocrática?.... alguien que me explique por qué la Flor de Hannover la armaron en 6 meses en Alemania y aquí llevamos desde el 2000 y aún nada!...


Ella se abre totalmente, dependiendo del clima...